Una iniciativa que transforma vidas
La Universidad de Huelva (UHU) ha dado un paso significativo en la lucha contra la soledad no deseada y el acceso a alojamiento asequible para estudiantes. Su Programa de Alojamiento Alternativo, que lleva más de diez años en funcionamiento, busca unir a estudiantes universitarios con personas mayores, creando un espacio donde ambos grupos puedan beneficiarse mutuamente.
Durante la reciente presentación del programa, el rector de la UHU, José Rodríguez, enfatizó la responsabilidad social que tiene la universidad. «No solo educamos e investigamos; también debemos contribuir al bienestar de nuestra comunidad», afirmó. Este programa es un claro ejemplo de cómo se puede hacer universidad desde el compromiso con las personas y el territorio.
La vicerrectora de Estudiantes, Mariló Guzmán, destacó la generosidad tanto de los mayores que abren sus hogares como del alumnado que participa en esta experiencia enriquecedora. «No solo comparten una vivienda; también comparten tiempo y compañía», subrayó Guzmán, resaltando el valor del diálogo intergeneracional que se fomenta a través del programa.
El delegado territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, Carlos Soriano, mostró su apoyo a esta iniciativa, destacando su impacto positivo en dos frentes: facilitar alojamiento accesible para los estudiantes y combatir la soledad entre las personas mayores. La Junta de Andalucía reafirma así su compromiso con programas que promueven la igualdad y cohesión social.
El Programa se basa en un acuerdo mutuo entre estudiantes y mayores. Las personas mayores ofrecen habitaciones adecuadas para el estudio, mientras que los estudiantes asumen responsabilidades como compañía y pequeñas tareas domésticas. Además, deben cubrir sus gastos básicos durante su estancia.
La selección de participantes es meticulosa; las personas mayores son informadas sobre el programa a través de diversos canales comunitarios, mientras que los estudiantes pasan por entrevistas con el equipo técnico universitario. Este proceso asegura un emparejamiento adecuado basado en las necesidades y perfiles individuales.
A lo largo del curso académico, personal técnico realiza un seguimiento constante para garantizar una experiencia positiva para ambas partes. Esta atención continua permite abordar cualquier incidencia rápidamente, asegurando así una convivencia armoniosa.
Después de más de una década desde su creación, este programa se ha consolidado como un modelo ejemplar que coloca a las personas en el centro. No solo mejora la calidad de vida de quienes participan sino que también fortalece los vínculos solidarios entre generaciones.



