Un regreso esperado
Este fin de semana, Almonte celebra el regreso de su emblemática Cruz de Mayo, una tradición que había permanecido ausente durante 15 años. Esta festividad, que cumple tres décadas desde su inicio, vuelve a iluminar el calendario local gracias al esfuerzo conjunto del Ayuntamiento de Almonte y la Asociación Santa Cruz del Camino de la Cerca, junto con la activa participación de los vecinos.
La Cruz de Mayo tiene sus raíces en las primeras ediciones del siglo XX y está asociada a una cruz barroca diseñada por Juan Antonio Acosta. Esta obra fue fabricada en los talleres municipales y se instaló en los años noventa, convirtiéndose en un punto emblemático para la comunidad del Camino de la Cerca. Durante décadas, los residentes han trabajado arduamente para preservar este símbolo cultural.
En un evento reciente, la primera teniente de alcalde, Antonia Rocío Pérez, destacó la importancia de revivir esta celebración como un homenaje a la historia y convivencia que representa. “El Ayuntamiento está comprometido con revitalizar tradiciones que son parte integral de nuestra identidad”, afirmó Pérez. El alcalde Francisco Bella, también presente en el acto, recibió con entusiasmo a las integrantes de la asociación que han sido clave en esta recuperación.
La reactivación de la Cruz de Mayo se produce tras una intensa agenda cultural y festiva para Almonte. Este mes ha estado marcado por diversas actividades comunitarias, culminando con esta celebración que no solo busca divertir sino también fortalecer los vínculos entre los habitantes. La edil subrayó que “detrás de esta cruz hay historias compartidas y mucho trabajo silencioso” realizado por aquellos que han mantenido viva esta tradición.
A principios del año 2025, el Pleno del Ayuntamiento aprobó reconocer formalmente el esfuerzo colectivo por conservar esta tradición. Este gesto pone en valor el compromiso inquebrantable de quienes han cuidado este espacio durante tantos años. Con el retorno de la Cruz de Mayo, Almonte reafirma su dedicación hacia sus tradiciones locales y hacia aquellos ciudadanos que trabajan incansablemente para mantener vivas sus costumbres.
No solo se trata de una fiesta; es un acto simbólico que refuerza la identidad colectiva del municipio. La Cruz de Mayo regresa como un faro cultural y social para Almonte, recordando a todos sus habitantes lo valioso que es cuidar su patrimonio común.



