Unidos por la adversidad
En un emotivo despliegue de solidaridad, los habitantes de Villanueva de los Castillejos y localidades vecinas como San Bartolomé y Gibraleón han demostrado que, ante la adversidad, la unión es su mayor fortaleza. A casi una semana de que se diera por extinguido el devastador incendio que arrasó más de 5.000 hectáreas, los esfuerzos por ayudar a quienes más sufrieron continúan inquebrantables.
La alcaldesa de San Bartolomé, María Eugenia Limón, ha expresado su profunda gratitud hacia todos aquellos que han contribuido con su tiempo y recursos para apoyar a los ganaderos afectados. «La solidaridad de San Bartolomé no tiene límites», afirmó en sus redes sociales, destacando cómo cada día un grupo creciente de voluntarios se organiza para asegurar que los animales tengan acceso al alimento necesario.
Entre los nombres mencionados por Limón se encuentran figuras clave como Daniel Romero, Iván Romero, y Miguel Palacios, quienes han liderado las iniciativas para llevar pienso y otros suministros esenciales a las explotaciones ganaderas. «Gracias a ellos, el sustento sigue llegando a las explotaciones que más lo necesitan», subrayó la alcaldesa.
Este sábado, junto al alcalde Jairo Rodríguez, Limón participó en una jornada dedicada al traslado del ganado vacuno perteneciente a Juan y Mari Carmen. La tarea fue ardua debido a que parte del ganado es brava, lo cual complicó considerablemente las labores. Con el apoyo de otros voluntarios montados a caballo y vehículos facilitados por personas como Kiko y Juan José, lograron completar esta difícil misión.
A medida que las llamas se apagan, el compromiso con la recuperación del campo y la ganadería se mantiene firme. La alcaldesa enfatizó: «Cuando la tierra duele, el corazón de su gente responde». Este espíritu solidario no solo busca mitigar las pérdidas inmediatas sino también fomentar un sentido renovado de comunidad entre todos los afectados.
A medida que avanzan las labores para restaurar lo perdido, Limón desea una pronta recuperación para todos aquellos impactados por el incendio. Cada gesto altruista queda grabado en la memoria colectiva como un testimonio del poder humano frente a las adversidades naturales.



