Un acto de justicia histórica
En un emotivo evento celebrado en Minas de Riotinto, se llevó a cabo la entrega oficial de los restos del cabo de la Guardia Civil Luis Ortega Godoy, quien fue fusilado el 26 de agosto de 1936. Este acto no solo representa un cierre para su familia, sino también una reivindicación de la memoria histórica en España, marcada por décadas de silencio y olvido.
Luis Ortega Godoy se convirtió en el primer fusilado en esta localidad onubense tras el inicio del golpe militar. Su compromiso con la legalidad republicana lo llevó a organizar la defensa del municipio, incluso entrenando a un grupo de mineros para resistir ante el avance de las tropas sublevadas. Esta valentía lo colocó en la mira del régimen franquista, que no dudó en ejecutar a quienes consideraba una amenaza.
La localización de sus restos en 2022 marcó un hito importante para esclarecer las circunstancias que rodearon su muerte. Durante el proceso de exhumación, se encontraron elementos significativos como botones pertenecientes a su uniforme y la huella de su tricornio, confirmando así que fue ejecutado mientras vestía su indumentaria oficial. Estos hallazgos han permitido desmentir versiones erróneas que circularon durante años sobre su destino.
Ortega Godoy dejó atrás una familia compuesta por una esposa y siete hijos. Tras su ejecución, su esposa enfrentó represalias severas que obligaron a muchos miembros de la familia a abandonar el país. Este aspecto humano resalta no solo el sufrimiento individual causado por la represión, sino también las secuelas que perduran hasta hoy.
El acto contó con la presencia del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quien enfatizó la importancia del reconocimiento hacia las víctimas del franquismo. “Nadie puede robar la dignidad a las víctimas”, afirmó Torres durante su discurso, subrayando así el compromiso del gobierno con la recuperación y preservación de la memoria histórica.
A través de este homenaje realizado en Minas de Riotinto, se busca cerrar una etapa marcada por años de incertidumbre para los familiares y recuperar uno de los episodios más significativos vividos durante los inicios de la Guerra Civil Española. La entrega simbólica no solo honra al cabo Ortega Godoy, sino que también representa un paso hacia adelante en el reconocimiento colectivo del sufrimiento vivido por miles durante ese oscuro periodo histórico.



