Controversia en la televisión pública
La emisión más reciente de MasterChef Celebrity Legends ha desatado una ola de indignación en redes sociales y ha puesto a la televisión pública española, RTVE, bajo el escrutinio público. En un intento de humor, dos concursantes masculinos se besaron durante el programa, lo que generó reacciones adversas tanto entre los espectadores como entre críticos de medios.
Las plataformas digitales se inundaron de comentarios negativos tras la emisión del episodio. Muchos usuarios expresaron su descontento al considerar que este tipo de contenido es inapropiado para una cadena pública. Un usuario en X (anteriormente Twitter) comentó: «Lo de hacer humor con dos hombres besándose parece de otro siglo», reflejando un sentimiento generalizado sobre la falta de sensibilidad hacia temas LGTBIQ+.
Otro comentario resonante fue el de @akoig, quien cuestionó: «¿A qué clase de casposos les parece divertido esto?» Este tipo de reacciones pone de manifiesto cómo el público espera que los medios públicos actúen con responsabilidad y respeto hacia todas las orientaciones sexuales.
No solo los espectadores han reaccionado; expertos en medios también han señalado que esta situación infringe claramente el Manual de Estilo que rige a RTVE. Este documento establece directrices claras sobre cómo tratar temas relacionados con la diversidad sexual y la identidad de género, prohibiendo expresiones o bromas que perpetúen estereotipos o burla hacia estos colectivos.
A pesar del marco regulatorio existente, la producción del programa parece haber ignorado estas pautas fundamentales. El Manual enfatiza que cualquier contenido humorístico no debe comprometer la dignidad humana ni incitar a la discriminación.
Este incidente no es aislado; Shine Iberia, productora detrás del formato MasterChef, ha enfrentado críticas previas por otros episodios controvertidos. En ediciones anteriores, se reportaron situaciones donde menores fueron presionados para realizar actos violentos contra animales durante las pruebas culinarias, lo cual también contraviene las normas establecidas por RTVE.
A medida que avanzamos hacia 2026, muchos se preguntan si este tipo de humor tiene cabida en una sociedad cada vez más inclusiva y consciente. La crítica social está llevando a un debate necesario sobre cómo los medios deben adaptarse a las expectativas contemporáneas y ser responsables con su contenido.



