Un poeta en la batalla contra el olvido
Benito Romero Blanco, a sus 86 años, se ha convertido en un símbolo de resistencia y esperanza para quienes enfrentan el alzhéimer. Este maestro jubilado y poeta andaluz vive entre versos que evocan su profunda devoción por San Benito Abad, creando un puente entre su realidad y los recuerdos que aún atesora.
Nacido el 15 de febrero de 1940 en Castilblanco de los Arroyos, Benito es hijo de Francisca Blanco Casaus y León Romero Sánchez. Desde pequeño, aprendió a amar la figura del Santo a través de su madre, quien con gran esfuerzo caminaba hacia la ermita, dejando una huella imborrable en el corazón del joven poeta.
A los siete años, Benito pasó tiempo en la Finca El Pimpoyar, donde desarrolló un vínculo especial con sus propietarios. Esta relación llevó a su padre a inscribirlo en el colegio de Los Escolapios en Sevilla. Sin embargo, la nostalgia por su hogar lo llevó a regresar a Castilblanco tras un breve periodo.
La educación fue una constante en su vida. Gracias al apoyo económico de su familia, pudo acceder a estudios que le permitieron convertirse en maestro. En este camino conoció a Antonia, su esposa y compañera de vida con quien compartió pasiones literarias y viajes inolvidables. Juntos formaron una familia que incluyó dos hijos: María Jesús y Rubén.
La tragedia golpeó cuando Antonia falleció debido a esclerosis lateral amiotrófica (ELA). En medio del dolor, Benito encontró consuelo escribiendo poemas dedicados a ella, versos que han tocado profundamente el corazón de quienes los leen.
A pesar del avance del alzhéimer, Benito continúa escribiendo poesía. Su deseo es compilar sus obras sobre San Benito en un libro accesible para todos aquellos interesados en conocer sus letras sanbeniteras. “Cuando una vela se apaga no toma nada se lo que ha iluminado”, reflexiona sobre la importancia de dejar un legado literario.
Aunque ha enfrentado desafíos físicos debido a su enfermedad, Benito no se deja vencer por el miedo. Con una gorra característica que simboliza su espíritu jovial y desenfadado, afirma: “No tengo miedo a nada”. Su sensibilidad lo lleva a emocionarse fácilmente ante recuerdos o momentos significativos con sus seres queridos.
Su conexión con las tradiciones locales va más allá de sus poemas; ha participado activamente en eventos culturales como recitaciones poéticas organizadas por el Ateneo de Sevilla. Además, sus escritos han sido publicados durante las fiestas patronales dedicadas tanto a San Benito como a la Virgen de Gracia.
A medida que avanza por las calles familiares hacia su hogar ubicado cerca del Camino Viejo de El Pedroso, Benito sigue soñando con plasmar sus memorias poéticas sobre papel. Con cada paso apoyado en su bastón,libra una batalla personal contra el olvido, utilizando palabras como armas para mantener vivo no solo su legado personal sino también las tradiciones culturales que tanto ama.



