Un legado imborrable en Gibraleón
La Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Gibraleón ha sido escenario de un profundo luto tras el fallecimiento de Francisco Parralo González, quien fue Hermano Mayor en 1975. Su partida ha dejado una huella significativa en la comunidad, que recuerda con cariño su dedicación y compromiso hacia la hermandad y sus tradiciones.
En un comunicado oficial, la hermandad expresó su pesar por la pérdida, manifestando: «Nos unimos al dolor de familiares y amigos por el fallecimiento de D. Francisco Parralo González». Este mensaje no solo refleja el respeto hacia su figura, sino también el impacto que tuvo en las vidas de quienes lo conocieron.
La actual Junta de Gobierno ha querido hacer llegar su apoyo a los seres queridos del difunto. «Queremos expresar nuestras más sinceras condolencias a sus familiares y seres queridos en estos momentos de profundo pesar», señalaron, enfatizando la cercanía fraterna que caracteriza a esta corporación religiosa.
En un gesto conmovedor, la hermandad concluyó su mensaje con una oración: «Rogamos a la Santísima Virgen del Rocío que lo acoja en su gloria y conceda el eterno descanso a su alma». Esta petición resuena profundamente entre los miembros y seguidores, quienes encuentran consuelo en su fe durante estos momentos difíciles.
A lo largo de los años, Francisco Parralo fue reconocido no solo por su liderazgo dentro de la hermandad, sino también por su capacidad para unir a las personas en torno a las tradiciones religiosas que caracterizan a Gibraleón. Su legado perdurará entre aquellos que compartieron momentos significativos bajo su guía.



