Un cambio drástico en las encuestas
La reciente tragedia ferroviaria en Urda ha tenido un impacto significativo en la carrera electoral española, alterando las expectativas del PSOE justo cuando comenzaba a mostrar signos de recuperación. Las encuestas publicadas entre el 29 y 30 de octubre revelan que los socialistas están perdiendo apoyo, mientras que el Partido Popular (PP) y Vox consolidan su posición como fuerzas dominantes.
Según la encuesta realizada por Sigma Dos para El Mundo, el PSOE se sitúa ahora con un 24,6% de intención de voto, lo que representa una caída de 1,5 puntos respecto a mediciones anteriores. Este descenso podría traducirse en una representación parlamentaria de entre 97 y 103 escaños. En contraste, el PP alcanza un sólido 31,1%, proyectándose hacia entre 133 y 139 diputados.
Vox continúa su ascenso y se posiciona cerca del 20% de los votos, con estimaciones que le otorgan entre 63 y 69 representantes. Este crecimiento no solo refuerza su papel en la política española, sino que también plantea serios desafíos para cualquier intento del PSOE por formar una mayoría alternativa.
A pesar de la tendencia general observada en varias encuestas como las realizadas por SocioMétrica, NC Report, y Target Point, hay matices importantes. Por ejemplo, la encuesta de Sondaxe para La Voz de Galicia muestra una competencia más ajustada entre PP y PSOE, con solo 2,3 puntos separando a ambos partidos. Esto indica que aunque hay un claro dominio del bloque conservador, no todos los sondeos reflejan la misma magnitud del cambio.
A medida que se acerca la fecha electoral del 29N, queda por ver si este retroceso del PSOE es un fenómeno temporal o si marca el inicio de una tendencia más prolongada. La gestión política tras la tragedia ferroviaria podría influir significativamente en cómo los votantes perciben a los partidos principales.
Tampoco son alentadoras las perspectivas para otras formaciones a la izquierda del PSOE. Tanto el Frente Amplio como Podemos luchan por obtener representación significativa en un escenario donde sus porcentajes apenas alcanzan entre el 5% y el 7%. Esta fragmentación complica aún más las posibilidades del PSOE para reconfigurar una mayoría parlamentaria viable.



