Un ministro bajo presión
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha decidido no dimitir a pesar del devastador accidente ferroviario ocurrido en Urda, que ha dejado un saldo trágico de 69 fallecidos. En una rueda de prensa celebrada a las 11:30 horas de este viernes, Puente defendió su postura al afirmar que su manera de asumir responsabilidades es “dar la cara” ante la ciudadanía.
Este accidente se suma a otro ocurrido en enero en Adamuz (Córdoba), donde 46 personas perdieron la vida. La repetición de tales tragedias en un corto lapso ha generado una creciente presión sobre el gobierno y sus responsables. Durante su intervención, el ministro abordó las expectativas generadas por su comparecencia, que muchos interpretaron como un posible anuncio de dimisión.
Pese a las demandas populares por explicaciones inmediatas, Puente instó a esperar los resultados de la investigación antes de señalar culpables. “No voy a utilizar a ningún trabajador como escudo ni a perjudicar responsabilidades antes de que concluya esa investigación”, enfatizó. Esta declaración refleja su compromiso con un proceso riguroso y justo.
Los primeros indicios apuntan hacia un posible fallo en el centro de control de mando de Adif, lo cual podría ser uno de los factores determinantes detrás del choque entre el tren AVE y un convoy Iryo. Aunque Puente no estaba presente en el centro durante el incidente, subrayó la importancia de liderar la gestión crisis desde su posición actual.
A lo largo de su discurso, el ministro también expresó su profundo dolor por las víctimas y sus familias. Sin embargo, hizo hincapié en que este sentimiento no debe interferir con la necesidad urgente y rigurosa del proceso investigativo. “No me voy a esconder detrás de nadie, entre otras cosas porque no tengo nada que esconder”, declaró con firmeza.



