Un curso enriquecedor en La Rábida
La Sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) ha sido el escenario del curso de verano Escritura práctica de novela: estructura y análisis, que se llevó a cabo del 15 al 18 de julio, bajo la dirección de Andrés Nadal. Este programa formativo ha permitido a los asistentes explorar técnicas avanzadas del oficio literario y los recursos utilizados por los profesionales actuales, ofreciendo soluciones prácticas para lograr resultados efectivos.
Uno de los aspectos más destacados del curso fue la participación de ponentes con una sólida trayectoria en el sector. El editor David Antonio González Romero proporcionó una perspectiva realista sobre el funcionamiento del mundo editorial, orientando a los alumnos sobre cómo manejar su relación con las editoriales y las rutas a seguir para integrarse profesionalmente. Según González, “el mundo editorial está muy idealizado y es crucial mostrar su parte real: es un trabajo bonito, pero también arduo y con una dimensión empresarial que hay que conocer”.
El escritor Eduardo Jordá, por su parte, se centró en los dilemas narrativos que enfrenta cualquier autor, como la elección del punto de vista o la voz narrativa. Jordá enfatizó que no existen fórmulas mágicas, pero sí decisiones que pueden ayudar a minimizar errores y aumentar la eficacia del relato. Además, el escritor Jorge Corrales compartió su experiencia en la adaptación de novelas al guion cinematográfico, analizando los lenguajes narrativos contemporáneos.
Una de las actividades más valoradas por los participantes fue la revisión personalizada de textos realizada por la especialista Valeria Lorenzo, quien examinó las obras presentadas por los alumnos y ofreció un feedback detallado sobre errores comunes y áreas a mejorar durante las jornadas finales. El director Andrés Nadal describió esta actividad como “una oportunidad única, con un altísimo valor, que permite al participante recibir retroalimentación profesional directa sobre su propio trabajo”.
El curso reunió a estudiantes con diversos perfiles y niveles, consolidando así a la UNIA como un espacio propicio para el encuentro, formación y crecimiento personal entre aspirantes a escritores.



