Un nuevo enfoque en la educación emocional
En un mundo donde la presión académica es cada vez más intensa, la doctora Ana Sara Viedma, especialista en psiquiatría infanto-juvenil, ha subrayado la necesidad de enseñar a los niños y adolescentes a manejar su miedo al fracaso escolar. Según Viedma, desvincular el valor personal de los resultados académicos es fundamental para fomentar una mentalidad saludable y resiliente.
Recientemente, se ha observado un incremento notable en las consultas relacionadas con la ansiedad ante exámenes y el rendimiento académico. La doctora Viedma ha indicado que este fenómeno no se limita a los nervios típicos antes de una prueba; muchos jóvenes experimentan bloqueos significativos que afectan tanto su desempeño escolar como su bienestar personal.
La especialista ha atendido casos que abarcan desde niños de 11 años preocupados por obtener calificaciones específicas hasta universitarios que se sienten abrumados ante un examen. Este amplio espectro demuestra que el miedo al fracaso puede manifestarse en diversas etapas del desarrollo, lo que hace aún más urgente abordar esta problemática.
Viedma enfatiza que el objetivo primordial de la educación debe ser aprender, no solo obtener buenos resultados. La educación emocional se presenta como una herramienta esencial para ayudar a los jóvenes a regular sus emociones y enfrentar situaciones difíciles. En este sentido, las familias y cuidadores juegan un papel crucial al proporcionar apoyo y experiencias de aprendizaje adecuadas.
Para combatir la ansiedad relacionada con los exámenes, Viedma propone tres estrategias clave: primero, valorar quiénes somos más allá de nuestros logros; segundo, reemplazar la búsqueda de perfección por una apreciación genuina de nuestras cualidades; y tercero, aceptar que las pérdidas son parte del proceso educativo. Estas recomendaciones buscan fomentar una relación más saludable entre el valor personal y las experiencias académicas.
La doctora también advierte sobre la importancia de prestar atención a las señales que indican dificultades persistentes en el rendimiento académico. Si un estudiante enfrenta bloqueos recurrentes o resultados insatisfactorios a pesar del esfuerzo invertido, es recomendable buscar ayuda profesional antes de rendirse ante sus objetivos. El cuidado activo de nuestra salud mental es esencial para desarrollar todo nuestro potencial.



