Un nuevo pulmón urbano para Las Colonias
El barrio de Las Colonias ha dado un paso importante con la peatonalización del área que rodea la antigua Fábrica de Harina, situada en la avenida Cristóbal Colón. La alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, inauguró este renovado espacio junto al presidente de la Asociación de Vecinos, Honorio Rodríguez, quien subrayó que se trata de “una obra adaptada completamente a las demandas vecinales”.
“Desde el primer momento, Ayuntamiento y vecinos hemos caminado juntos para reformar el proyecto inicial, incorporando mejoras que han enriquecido notablemente el resultado final”, destacó Miranda. Entre las mejoras implementadas se encuentran un parque infantil y otro biosaludable, 11 plazas de aparcamiento, la reordenación de los árboles para facilitar la instalación de veladores y la eliminación de un quiosco que ha permitido ampliar el área pública. Además, se ha renovado el acerado en calles cercanas como Virgen de Belén y Rosita Barrios Balboa, así como la señalización horizontal.
Este nuevo espacio es amplio, verde y accesible, e incluye zonas sombreadas, jardines y áreas de descanso que fomentan la vida social del barrio. Su diseño homenajea a la desaparecida Fábrica de Harina M. Pérez de Guzmán mediante elementos que evocan su historia: pavimentos en espina de pez con diferentes colores, mobiliario contextualizado y una estética que conecta a los mayores con su pasado y a los jóvenes con su entorno.
“Las Colonias nunca ha tenido una plaza o espacio común significativo y este proyecto viene a saldar esa deuda con la historia del barrio”, recordó Honorio Rodríguez. Además, valoró positivamente que esta actuación no haya implicado pérdida de aparcamiento gracias al estacionamiento compensatorio previamente construido en la avenida Unión Europea.
Durante el acto inaugural, amenizado por la Peña Flamenca de Las Colonias, también estuvieron presentes concejales del Ayuntamiento, técnicos municipales y representantes de asociaciones vecinales, culturales y sociales del área.
La nueva plaza se convierte así en un lugar emblemático no solo por su utilidad y belleza, sino también por su carga simbólica al recuperar la memoria industrial y colectiva del barrio, ofreciendo un espacio propio para el encuentro y convivencia.


