Un camino hacia la vocación
José Mario Pérez Sánchez, originario de Minas de Riotinto y criado en Calañas, ha dedicado más de dos décadas a la vida sacerdotal, un viaje que comenzó a los 28 años tras una profunda reflexión personal. Integrado en la congregación salesiana de Don Bosco, su labor pastoral se ha extendido por diversas localidades como Córdoba, Granada, y actualmente en varios municipios de la Archidiócesis de Sevilla, incluyendo Brenes y Villaverde del Río.
Pérez destaca que su misión va más allá de lo sacramental; se trata de estar presente en las vidas de aquellos a quienes sirve. «El sacerdote debe conocer las situaciones personales y generales que viven sus vecinos», afirma. Esta cercanía es fundamental para atender no solo a quienes asisten a la parroquia, sino también a aquellos que, por diversas razones, se sienten alejados.
A lo largo de su trayectoria, el sacerdote ha valorado profundamente la religiosidad popular que caracteriza su tierra natal. La rica tradición andevaleña está impregnada de devoción hacia figuras como San Benito Abad y diversas advocaciones marianas. Según él, estas tradiciones son un reflejo del amor a Dios que une a las comunidades.
En su actual etapa pastoral, José Mario enfrenta retos significativos relacionados con la diversidad cultural y social en su comunidad. La llegada constante de personas en busca de trabajo resalta la necesidad urgente de atención social. «Cáritas juega un papel crucial aquí», explica, subrayando cómo las hermandades contribuyen no solo al culto religioso sino también al apoyo formativo y caritativo.
A medida que avanza en su ministerio, Pérez se siente más reflexivo y comprensivo. Reconoce que muchos jóvenes enfrentan incertidumbres existenciales debido a las presiones sociales contemporáneas. Por ello, anima a quienes contemplan una vocación religiosa: «No tengáis miedo; abrid las puertas a Cristo». Su mensaje es claro: encontrar sentido en el servicio hacia los demás puede ser una respuesta gratificante ante los desafíos actuales.



