Un reconocimiento a la valentía y la coordinación
El pasado 21 de agosto, durante las Fiestas Mayores de Grazalema, se llevó a cabo un emotivo acto en el que el Centro de Coordinación de Emergencias 112 Andalucía recibió la prestigiosa Medalla de la Villa de Grazalema. Este galardón se otorga en reconocimiento a su destacada actuación durante el severo temporal que azotó la región en febrero, un evento que puso a prueba no solo la infraestructura, sino también la capacidad de respuesta ante emergencias.
El episodio comenzó con lluvias torrenciales que saturaron el terreno en Grazalema, generando una situación crítica. La preocupación aumentó cuando se reportaron vibraciones subterráneas y agua acumulada en viviendas. Ante este panorama alarmante, las autoridades decidieron activar una evacuación preventiva el 5 de febrero, afectando a cerca de 2.000 vecinos. Esta medida fue crucial para garantizar la seguridad de los residentes, quienes fueron reubicados temporalmente en localidades cercanas como Ronda y Zahara de la Sierra.
El acto estuvo presidido por el vicepresidente primero de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, quien destacó que este reconocimiento pertenece a todos los profesionales que trabajaron incansablemente para proteger a Grazalema. En sus palabras, Sanz enfatizó: «Esta distinción es un éxito colectivo». La colaboración entre diversas entidades como Infoca, 061, Guardia Civil y otros cuerpos fue fundamental para manejar esta crisis con eficacia.
Sanz también subrayó cómo Grazalema se ha convertido en un modelo a seguir en gestión de emergencias gracias al uso del conocimiento científico. «En una emergencia, adelantarse es proteger», afirmó, resaltando que las decisiones tomadas durante esos días difíciles fueron respaldadas por informes técnicos y análisis especializados.
No solo se reconoció al 112; también se valoró el esfuerzo conjunto realizado por todos los servicios involucrados en esta operación. La comunidad mostró una actitud ejemplar durante toda la crisis, lo cual fue destacado por Sanz como un testimonio del compromiso cívico ante situaciones adversas.
A medida que los trabajos posteriores confirmaron que no había daños estructurales significativos, los vecinos comenzaron su regreso progresivo a partir del 16 de febrero. Este proceso fue gestionado con cuidado para asegurar que cada familia pudiera volver a su hogar sin inconvenientes.



