La insuficiencia venosa crónica y su impacto en la calidad de vida
La insuficiencia venosa crónica (IVC) es una condición médica que afecta a un gran número de personas, especialmente mujeres. Según datos recientes, esta enfermedad tiene una prevalencia alarmante del 64% en mujeres y del 37% en hombres, aunque muchos de los afectados no son conscientes de su situación. Esta patología se caracteriza por la incapacidad del sistema circulatorio para devolver adecuadamente la sangre al corazón, lo que provoca una acumulación en las extremidades inferiores y da lugar a síntomas como varices, pesadez y dolor.
A medida que se acercan los meses más cálidos, el especialista en reumatología del Hospital Quironsalud Huelva, Esteban Rubio Romero, advierte sobre cómo el calor puede agravar significativamente los síntomas de la IVC. Las altas temperaturas dilatan las venas, lo que ralentiza aún más el retorno venoso y puede llevar a episodios agudos de dolor e incomodidad.
Los pacientes con IVC suelen experimentar una serie de síntomas que pueden intensificarse durante el verano:
- Pesadez y dolor en las piernas.
- Hinchazón o edema, especialmente en los tobillos.
- Calambres nocturnos.
- Piel seca e irritada en las áreas afectadas.
- Aparición de arañas vasculares y varices.
Para mitigar estos efectos adversos durante la temporada estival, el Dr. Rubio recomienda adoptar ciertos hábitos saludables:
- Mantenerse activo mediante ejercicio regular para estimular el retorno venoso.
- Sigue una dieta baja en sal para evitar la retención de líquidos.
- Cambiar frecuentemente de posición para evitar estar sentado por mucho tiempo.
- Llevar medias de compresión si así lo indica un médico.
- Usar ropa holgada que favorezca la circulación sanguínea.



