Un rechazo contundente en el Ayuntamiento
En una reciente sesión del Pleno del Ayuntamiento de Almonte, la propuesta presentada por el concejal no adscrito Miguel Ángel Jiménez García fue desestimada por mayoría absoluta. La moción, que pretendía modificar el Reglamento Orgánico Municipal (ROM), fue calificada por fuentes municipales como un intento encubierto de favorecer intereses personales bajo la fachada de promover la transparencia y la fiscalización democrática.
La iniciativa buscaba alterar los tiempos de intervención en las sesiones del Pleno, otorgando a los concejales no adscritos un tiempo desproporcionado para hablar en comparación con sus colegas del equipo de gobierno. En concreto, se planteaba que estos concejales pudieran disponer de hasta diez veces más tiempo que cualquier otro miembro del consistorio, lo que generó un fuerte rechazo entre los demás ediles.
Los miembros del Pleno argumentaron que esta modificación atentaba contra el principio básico de representación proporcional que debe regir en toda cámara democrática. Según las fuentes consultadas, la propuesta no solo rompía con el equilibrio parlamentario, sino que también buscaba someter el funcionamiento del Ayuntamiento al capricho de los concejales no adscritos.
El resultado de la votación dejó claro el escaso respaldo con el que contaba Jiménez García. Este rechazo pone en evidencia su aislamiento político y su estrategia basada en conflictos y judicializaciones como única forma de mantenerse relevante en la esfera pública. A lo largo de su carrera política, ha cambiado tres veces de partido, transitando desde posiciones extremas hasta posturas más conservadoras, lo cual ha generado dudas sobre su coherencia ideológica y su compromiso real con Almonte.
Con este rotundo varapalo a su moción, el Ayuntamiento reafirma su compromiso con las normas actuales y evita caer en prácticas personalistas que podrían comprometer la calidad del debate municipal. Las autoridades locales han subrayado que continuarán garantizando un control ordenado sobre el gobierno sin ceder ante intentos individuales que busquen convertir las sesiones plenarias en plataformas para campañas políticas permanentes.



