Un giro inesperado en la aerolínea española
La situación en Plus Ultra Líneas Aéreas ha dado un vuelco significativo tras la renuncia de su presidente, Julio Martínez Sola, y el consejero delegado, Roberto Roselli. Este cambio de liderazgo se produce en un contexto de creciente presión judicial relacionada con un rescate público que ha levantado serias sospechas.
Ambos directivos presentaron su dimisión este viernes, justo después de comparecer ante la Audiencia Nacional, donde fueron interrogados sobre las circunstancias que rodean la concesión de 53 millones de euros por parte del Estado en 2021. Este rescate ha sido objeto de una investigación por presunto tráfico de influencias, lo que ha llevado a una mayor escrutinio sobre las decisiones tomadas al interior de la compañía.
A pesar del tumulto, Plus Ultra ya está buscando un nuevo líder. La empresa ha propuesto a Hugo Castaño, accionista actual, como su próximo presidente. Sin embargo, este nombramiento deberá recibir el visto bueno de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dado que Plus Ultra sigue bajo supervisión tras recibir apoyo financiero del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas.
Las dimisiones se producen tras revelaciones preocupantes durante las declaraciones ante el juez. Martínez Sola y Roselli admitieron haber firmado un contrato que estipulaba el pago del 1% del importe del rescate —equivalente a530.000 euros— a una empresa vinculada a Julio Martínez Martínez, apodado “Julito”, quien es considerado cercano al ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
A pesar de reconocer este acuerdo financiero, los directivos sostienen que no tenían conocimiento sobre posibles irregularidades o acuerdos internos entre Martínez y Zapatero. Sin embargo, admitieron estar al tanto de su relación cuando formalizaron el contrato con “Julito”. Esta defensa podría no ser suficiente para disipar las dudas que rodean sus acciones y decisiones dentro de Plus Ultra.



