Un regreso lleno de tradición y devoción
El Santuario de la Virgen del Rocío ha abierto sus puertas en una mañana llena de emoción, recibiendo a numerosos almonteños y devotos que se han acercado para contemplar a la Blanca Paloma, que luce un nuevo atuendo para su esperado regreso a Almonte. Este evento marca el inicio de un periodo significativo en el calendario religioso local, donde la figura de la Virgen ocupa un lugar central en las festividades.
La Virgen ha sido vestida con una saya confeccionada con espolín antiguo, adornada con bordados en oro fino, perlas naturales y piedras preciosas. Esta pieza ha sido donada por un grupo de devotos que han preferido permanecer en el anonimato, lo que añade un aire de misterio y reverencia al acto.
Además, la esclavina que acompaña a la Virgen ha sido realizada en terciopelo de seda gracias a la colaboración de los hermanos de la Hermandad del Rocío de Emigrantes. Este diseño incluye nueve ramas de amapolas, simbolizando los meses que permanecerá en Almonte, y siete ramos ornamentales, representando los años entre cada Venida.
El conjunto se completa con un broche en forma de amapola, realizado en plata bañada en oro y donado por la Hermandad del Rocío de La Macarena, coincidiendo con su 40 aniversario. La confección del vestuario ha requerido cerca de cuatro meses y ha involucrado a diversos artesanos locales bajo la dirección artística de Mamé de la Vega.
La Virgen emprenderá su camino hacia Almonte al atardecer del 19 de agosto. Durante este traslado, no llevará corona ni otros elementos pesados, facilitando así su transporte hasta su pueblo natal. Este año es especial ya que coincide con el Año Jubilar Rociero, comenzando el 15 de agosto.
José Manuel Vega, diseñador del atuendo y hijo de una camarista, expresó cómo cada decisión durante este proceso fue guiada por una conexión espiritual con la Virgen: “He sentido que ella ha ido guiando cada decisión y cada paso”. Esta será solo la segunda vez que la Virgen estrene un conjunto completo para su traslado.



