El legado de un cofrade excepcional
La comunidad cofrade de Ayamonte se encuentra sumida en el dolor tras la reciente pérdida de José Garcés Orta, una figura emblemática que dedicó su vida al arte y la devoción religiosa. Este sábado, sus compañeros y amigos se reunieron para rendir homenaje a un hombre cuya influencia perdurará en cada rincón de la localidad.
Pepe Garcés fue uno de los fundadores de la Hermandad de la Buena Muerte, donde desempeñó el rol de hermano mayor durante casi una década, desde 1990 hasta 1999. Su compromiso con la hermandad fue inquebrantable, guiando a generaciones enteras con su sabiduría y pasión por las tradiciones cofrades. La hermandad ha expresado su profundo pesar a través de un emotivo comunicado en redes sociales, recordando no solo su labor como líder, sino también su carácter noble y generoso.
Como tallista, Pepe Garcés dejó una marca indeleble en el patrimonio artístico religioso. Junto a su hijo José Luis, realizó numerosas obras que adornan los pasos procesionales y altares locales. Entre sus creaciones más destacadas se encuentran las tallas de la Virgen del simpecado y el medallón central del techo del palio de Nuestra Madre del Rosario. Su habilidad artesanal no solo embelleció los objetos sagrados, sino que también transmitió el fervor religioso que caracteriza a Ayamonte.
A medida que los miembros de la hermandad reflexionan sobre su tiempo compartido con Pepe, muchos coinciden en que su partida deja un vacío difícil de llenar. «Hoy se nos va un trocito del corazón», expresaron algunos cofrades al recordar momentos vividos junto a él. Las oraciones por su alma han comenzado a elevarse hacia el cielo, pidiendo descanso eterno junto a Jesús Cautivo y María Santísima del Rosario.
La Hermandad ha extendido sus condolencias a la familia Garcés, incluyendo a su esposa Luisa, sus hijos José Luis y Charo, así como a su hermana Esperanza. En estos momentos difíciles, el apoyo comunitario se hace más necesario que nunca para ayudarles a sobrellevar esta pérdida irreparable.



