Un gesto de gratitud y memoria
La historia de Huelva se ha enriquecido con un nuevo capítulo tras la entrega de un sillón utilizado por el papa San Juan Pablo II durante su emblemática visita a la ciudad en 1993. Este significativo acto tuvo lugar al finalizar la Misa de Acción de Gracias que celebra anualmente la Hermandad de la Cinta, en conmemoración del encuentro entre el Santo Padre y los fieles onubenses.
El evento, que reunió a numerosos devotos y miembros de la comunidad, fue presidido por David Toscano, presidente de la Diputación de Huelva, y Esteban Brito, hermano mayor de la Hermandad. Ambos firmaron un convenio que formaliza la cesión del sillón, una pieza que no solo representa un mueble, sino que es un testigo tangible del fervor religioso vivido en aquella jornada histórica.
Toscano destacó el profundo valor simbólico que tiene esta entrega para los habitantes de Huelva. «Este sillón va mucho más allá de lo material; es un símbolo que evoca una época en la que nuestra ciudad se volcó en una celebración colectiva bajo la mirada protectora de la Virgen Chiquita», afirmó durante su discurso. Esta afirmación resuena con fuerza entre los asistentes, quienes recordaron cómo aquel día las calles se llenaron de fe y emoción.
Por su parte, Esteban Brito expresó el agradecimiento profundo hacia esta iniciativa. «No se trata simplemente del depósito de un mueble; es el reconocimiento y puesta en valor de nuestra historia viva a los pies de nuestra Patrona», subrayó. Además, enfatizó el papel crucial que juega la hermandad como guardiana del legado cintero, reafirmando su compromiso con las tradiciones locales.
A medida que se desarrollaba el acto, quedó claro que este gesto no solo simboliza una conexión con el pasado, sino también un compromiso hacia el futuro. La Diputación ha reafirmado su intención de seguir apoyando iniciativas culturales y religiosas que fortalezcan los vínculos comunitarios y preserven el patrimonio histórico-religioso.
A través del tiempo, este sillón ha sido custodiado como una valiosa pieza dentro del altar levantado en la avenida Andalucía hace más tres décadas. Su presencia ahora junto a quienes mantienen viva esta devoción asegura que las futuras generaciones también puedan conectar con ese momento trascendental para Huelva.



