Encinasola se une para salvar vidas desde dentro y fuera del pueblo

Encinasola impulsa iniciativas solidarias tanto dentro como fuera del municipio mediante campañas regulares.

17 de agosto de 2025

Manuel de Vega

Un compromiso solidario en Encinasola

Encinasola, un pequeño municipio de Huelva con menos de 900 habitantes, ha encontrado una forma de ampliar su impacto solidario más allá de sus fronteras. El grupo donantesencinasola, compuesto por seis voluntarios —cinco mujeres y un hombre— organiza tres campañas anuales de donación de sangre en el pueblo y, desde 2021, promueve la iniciativa de los “donantes de la diáspora marocha”: personas nacidas o vinculadas a Encinasola que donan sangre dondequiera que residan y envían prueba de ello.

El creador de esta iniciativa, Francisco Javier Bernal, comprende profundamente el valor que tiene una transfusión. En 2011 recibió un trasplante de hígado tras haber convivido desde 1988 con hepatitis C. “Estoy en deuda con la medicina pública y mi forma de retribuir es promoviendo la donación de sangre, médula ósea y órganos”, comenta.

El grupo se formó casi por casualidad el 14 de agosto de 2014, durante la primera jornada de donación en Encinasola. “Yo fui el organizador y, espontáneamente, Pasión, Yolanda y María José Álvarez, Ana Belén Santos y Teresa Rodríguez me ayudaron a atender a la gran cantidad de personas que acudieron a donar. Desde entonces hemos estado presentes en todas las jornadas”, recuerda. Bernal se encarga de la difusión y del contacto con el Centro de Transfusión de Huelva, mientras que sus compañeras se dedican a captar donantes y gestionar las citas.

Cada campaña en el pueblo se lleva a cabo en abril, agosto y diciembre, coincidiendo con Semana Santa, verano y Navidad. La media oscila entre 60-65 donaciones en primavera e invierno, alcanzando hasta 70-75 en agosto. “Dona hoy sangre porque nunca sabes cuándo puedes necesitarla”, es el lema que aparece en el logotipo del grupo adornado con bellotas.

No obstante, Bernal era consciente de que había un límite para las cifras. “En el pueblo nunca alcanzaríamos las 200 donaciones al año —el máximo ha sido 197—. Era necesario buscar fuera”. Así surgió la idea de la “diáspora marocha”, que en tres años ha logrado donaciones desde Lima y Londres, así como desde ciudades españolas como Zaragoza, Barcelona, Madrid, Sevilla, Cádiz y Huelva. “El objetivo a medio plazo es conseguir tantas donaciones fuera como dentro del pueblo”. En 2023 logró obtener 63 donaciones externas sobre las 65 previstas.

A pesar del éxito obtenido hasta ahora, el grupo enfrenta una realidad preocupante: la falta de relevo generacional. “Los jóvenes menores de 25 años apenas participan como donantes. Las mujeres son mucho más receptivas que los hombres; siempre son mayoría”, lamenta.

Cualquiera puede unirse a esta noble causa. Solo es necesario contactar con uno de los miembros del grupo para aportar ideas y ponerlas en práctica. El grupo no es exclusivo y está dispuesto a compartir su sistema para gestionar citas previas y controlar las jornadas.

Bernal resume su mensaje para nuevos donantes en tres puntos clave: “La sangre no se puede fabricar; podrías necesitarla algún día; e incluso podría ser necesaria para tus familiares o seres queridos”. El gran desafío radica en mantener e incluso aumentar las donaciones externas para compensar la disminución esperada debido al envejecimiento poblacional y la falta de relevo joven.

Mientras tanto,donantesencinasola continuará latiendo fuerte tanto en la plaza del pueblo como en hospitales lejanos. Porque como dice su impulsor: “Las necesidades deben ser cubiertas mediante donaciones altruistas”.

Deja un comentario